MES DE MAYO. MES DE LA VIRGEN MARÍA.

3.05.2020

HERMOSAS PALABRAS DE NUESTRO QUERIDO CAPELLÁN D. JOSÉ LUIS CAMACHO GUTIÉRREZ

María, Pascua Viva de Dios

El mes de mayo es el más propiamente pascual, pues a su llegada habitualmente comienzan a celebrarse en nuestros templos y centros educativos los frutos de la Resurrección del Señor, especialmente Primeras Comuniones y Confirmaciones. De otro lado, también mayo, como bien sabéis, es el mes más Mariano del año. Es cierto que la presencia de María, la Virgen Madre, no falta en ningún momento de nuestros hogares, sin embargo en el mes de mayo su singular figura cobra un relieve especial. Con el renacer de la vida y de la naturaleza se abre de par en par en nuestros corazones la devoción y el amor a María Santísima. Ella se presenta y se ofrece al pueblo cristiano como el fruto más acabado de la Pascua de Jesús. Si nuestro corazón albergaba alguna duda sobre la Resurrección se Cristo, María, con su rostro amable y sonriente, nos dice que todo es posible para el que cree. Que todas las heridas causadas por nuestra debilidad o fragilidad, e incluso por un mal ajeno a la humanidad, pueden encontrar amparo y consuelo en su corazón de Madre. Por ello, durante las próximas semanas se multiplicarán las distintas advocaciones con las que honraremos a la Madre de Dios.

Hace muchos años, cuando yo era párroco de Santa Eufemia, una preciosa localidad del Valle de los Pedroches, el día primero de mayo se celebraba -y se sigue celebrando- la fiesta de la Virgen de las Cruces. Precioso nombre este, pues nos recuerda que el gran amor de María, su Hijo, entregó su vida en la cruz. Pero también apuntaba esa advocación a la entrañable fiesta tan cordobesa de las cruces de mayo, en donde ya no hay tristeza ni dolor. Porque los cordobeses sabemos que gracias a la cruz nos llegó la vida. Como también sabemos que desde una cruz Cristo nos entregó a su madre para que fuera madre de todos. Por eso la cruz, la verdadera cruz, es desde entonces causa de gloria y de triunfo para el creyente. El buen hacer de los cordobeses adorna estas cruces de luz y de color, signo de la Pascua y de la vida, así como también de multitud de flores, símbolo inequívoco de la figura de María, la flor más hermosa del jardín de Dios. Nuestra Madre se presenta así ante el pueblo de Córdoba, no solo como Reina de las cruces, sino también como Reina de las Flores, o de los Patios, fiestas entrañables del calendario cordobés. Felizmente, queridos amigos, esta es cada año nuestra realidad, pues María, Nuestra Señora, se reviste cada mayo de mujer cordobesa, para celebrar advocaciones tan universales, pero tan nuestras, como la Virgen de Araceli o María Auxiliadora.

Todos sabemos que este mes de mayo, que ha comenzado repleto de luz y de calor, no es un mes de mayo como tantos otros. Es un mayo marcado por el silencio del confinamiento, por el dolor de tantos fallecidos, por la tristeza de tantos desempleados. Sin embargo, siempre debe haber en nuestra vida y en nuestro corazón una puerta abierta a la Esperanza. El Papa Francisco recientemente nos señalaba que contemplar el rostro de Cristo con el corazón de María nos unirá como familia y nos ayudará a superar esta prueba. Así debe ser. Porque María quiere seguir siendo, no solo la Virgen de las Flores, sino también, y por encima de todo, la Virgen de los Niños y de los Jóvenes, la Virgen de la viva Esperanza, que haga renacer de nuevo esta hermosa virtud en aquellos que por causa del mal la han desterrado de su corazón.
No obstante, Nuestra Madre del Cielo no se quedará este año sin oraciones ni plegarias. Podrán faltar las flores, pero nunca habrá ausencia de amor. Por todo ello, queridos amigos de esta red social, os propongo en este primer y radiante domingo de mayo, día de las madres, que construyamos en nuestros hogares un pequeño altar en el que coloquemos alguna imagen de la Virgen que tengamos en casa, independientemente de su advocación. Sea cual sea su nombre, lo importante es que se convierta en un pequeño altar bajado o caído del cielo, desde el que cada día podamos ofrecerle una oración, seguida de un beso: Santa María, Madre de los niños, Refugio de los desempleados, Consuelo de los ancianos, Modelo de todas las madres, Reina de las familias, ruega por nosotros. Amén.

Feliz y bienaventurado mes de mayo en compañía de Nuestra Madre, verdadera Pascua Viva de Dios.

JOSÉ LUIS CAMACHO GUTIÉRREZ

Capellán del Colegio San Rafael del Sr. Obispo

 

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